
A medida que los riesgos climáticos se intensifican a nivel mundial, la silvicultura sostenible se consolida como un componente esencial de las estrategias de acción climática a largo plazo. La evidencia científica subraya cada vez más la urgencia de proteger y gestionar los bosques de forma responsable para reducir los riesgos ambientales y fortalecer la resiliencia climática.
Las evaluaciones climáticas recientes indican que las presiones ambientales globales se están acelerando. Se han registrado aumentos de temperatura, mayores concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, océanos más cálidos y una creciente pérdida de bosques debido a los incendios forestales. Estos acontecimientos sugieren que la distancia entre la actual emergencia climática y una alteración ecológica más amplia se está reduciendo.
Los bosques siguen siendo fundamentales para los esfuerzos globales de mitigación del cambio climático. Cubren aproximadamente un tercio de la superficie terrestre del planeta y desempeñan un papel vital en la regulación de las condiciones climáticas. Grandes volúmenes de carbono se almacenan en los ecosistemas forestales. El dióxido de carbono también se absorbe mediante procesos biológicos naturales, lo que contribuye a reducir las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
La importancia de los bosques va más allá del almacenamiento de carbono. Los productos de madera sostenibles pueden sustituir materiales con mayor huella de carbono utilizados en la construcción y la industria manufacturera. Este efecto de sustitución contribuye a reducir las emisiones totales. Por consiguiente, los bosques se consideran cada vez más activos estratégicos en la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono.
Los bosques tropicales son particularmente importantes. Los bosques primarios contienen importantes reservas de carbono en su biomasa. Por otro lado, los bosques secundarios y las plantaciones forestales ofrecen un gran potencial de secuestro de carbono. La prevención de la deforestación sigue siendo fundamental. Cuando se talan los bosques, el carbono almacenado se libera a la atmósfera. En cambio, la reforestación crea nuevos sumideros de carbono y contribuye a la estabilidad ambiental a largo plazo.
Las iniciativas medioambientales de este año han situado la acción climática en el centro de las agendas mundiales de sostenibilidad. La Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) sigue haciendo hincapié en la contribución de los bosques tropicales a la reducción de los impactos relacionados con el cambio climático en los ecosistemas y las comunidades.
Durante cuatro décadas, la OIMT ha apoyado proyectos que fortalecen la comprensión de la relación entre el cambio climático y los ecosistemas forestales. Se ha hecho especial hincapié en la gestión forestal basada en la evidencia. Se considera que los datos fiables son esenciales para la toma de decisiones informadas.
En la región de Kalimantan Meridional, en Indonesia, la OIMT se ha asociado con la Dirección General de Planificación Forestal y Gobernanza Ambiental para establecer un sistema de información avanzado. La iniciativa se centra en el seguimiento de la producción de madera y la captura de carbono. Mediante este sistema se realiza un seguimiento de los cambios en la cubierta forestal, los niveles de reservas de carbono y la producción maderera.
El proyecto apoya la gestión forestal sostenible proporcionando información actualizada a los responsables políticos y gestores forestales. Se espera que la mejora de las capacidades de monitoreo fortalezca los procesos de planificación y fomente un desarrollo industrial responsable. El sector maderero sigue siendo un importante contribuyente a la economía regional.
Se prevé la implementación de otro proyecto en Nayarit, México. Esta iniciativa examinará la estructura de los bosques tropicales subcaducifolios y evaluará su capacidad de secuestro de carbono. El trabajo será realizado por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agropecuarias y Ganaderas (NIGH) en colaboración con la Comisión Nacional Forestal.
México sigue sufriendo una importante pérdida forestal cada año. Esto contribuye a la disminución de la biodiversidad, la presión sobre el agua dulce y una mayor vulnerabilidad climática. Se espera que el nuevo conocimiento científico generado a través del proyecto sirva de apoyo a la planificación de la conservación y la gestión sostenible de los recursos.
La participación comunitaria también se perfila como un factor clave para el éxito de los programas climáticos. En la región de Huetar Norte, en Costa Rica, la OIMT ha apoyado iniciativas para conservar y expandir los bosques secundarios ricos en carbono. La expansión agrícola ha ejercido presión sobre estos ecosistemas.
Se está desarrollando un modelo de gestión para maximizar el potencial de almacenamiento de carbono. Las comunidades locales participan activamente. Se han establecido fincas piloto para demostrar enfoques prácticos de gestión forestal. La transferencia de conocimientos sigue siendo un objetivo fundamental.
Los medios de vida sostenibles son igualmente importantes. Más allá de la producción de madera, los productos forestales no madereros ofrecen oportunidades económicas a la vez que reducen la presión sobre los recursos naturales. Estos productos contribuyen al desarrollo de bioeconomías sostenibles en regiones que dependen de los bosques.
En Filipinas, la OIMT apoyó un proyecto centrado en determinados productos forestales no madereros. Se realizó una investigación sobre la disponibilidad de recursos, las tasas de extracción y la capacidad de regeneración en las provincias de Quezon y Camarines Norte. Asimismo, se generó información sobre el procesamiento y el mercado.
Se impartieron programas de capacitación a extractores locales y productores de artesanías. Estas actividades buscaban aumentar la productividad y mejorar las oportunidades de ingresos. Se han implementado iniciativas similares en varios países miembros.
Camboya también está impulsando iniciativas de adaptación al cambio climático mediante la restauración forestal comunitaria. La OIMT colabora con el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca para fortalecer la resiliencia en las provincias de Kratie y Mondulkiri. Se están utilizando mecanismos de gobernanza participativa para abordar la degradación forestal y restaurar los paisajes.
A pesar de los desafíos persistentes, se han registrado avances alentadores a nivel mundial. Según las evaluaciones forestales internacionales, las reservas de carbono forestal aumentaron entre 2000 y 2025. La expansión de las áreas forestales en algunas zonas de Asia y Europa contribuyó significativamente a este resultado.
Los bosques también se han vuelto más resistentes a las perturbaciones relacionadas con el clima y a los desastres naturales. La inversión continua en conservación, restauración y gestión forestal sostenible ha contribuido a estos avances.
Los expertos del sector sostienen que los bosques seguirán siendo indispensables en las estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático. Su valor ambiental, económico y social continúa creciendo. Con una mayor participación de las partes interesadas y un apoyo político sostenido, la silvicultura sostenible puede ofrecer una poderosa combinación de soluciones climáticas a la vez que impulsa el desarrollo económico a largo plazo.
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